Fernando Polo
Director de Marketing, Domestika
Hoy por hoy, Internet es el canal de comunicación por excelencia para una parte muy importante de la población (22 millones de internautas en España, según Red.es). Un 73% de esos usuarios, acuden a los diferentes servicios de búsqueda y a los directorios online, para encontrar información de forma sencilla, sobre productos y servicios, igual que antes se usaban las páginas amarillas. Tener una página web hoy es una forma útil de dar a conocer nuestro negocio, que junto con las diferentes formas de publicidad online, amplifican nuestra comunicación y convierten a la Red en un buen canal de ventas para nuestra empresa, sea ésta grande o pequeña.
La carta de presentación de todas las empresas que están en Internet es, sin duda, su página web. Una correcta estructura, un diseño funcional y atractivo y unas mínimas acciones de difusión son requisitos indispensables para encaminar nuestra estrategia de negocio en Internet hacia el éxito.
Algunos factores de éxito, a la hora de crear nuestra página web
1.- Préstale la importancia que merece, (no la abandones, ella no lo haría)
Uno de los principales motivos del fracaso de las páginas web desarrolladas por y para la pequeña y mediana empresa, es que no se les presta la atención debida. Seamos francos, muchos empresarios en España desconocen el mundo de Internet y les produce inseguridad y cierta frustración. Y quizá tienen una página web sólo porque la competencia la tiene, y no porque estén convencidos de su utilidad.
Internet es el recurso de comunicación y marketing más efectivo en términos de coste y resultado, y por ello, requiere que invirtamos el esfuerzo necesario. Una web es como un empleado más, al que tenemos que dedicar atención y cariño, y que tiene que entregarnos a cambio resultados.
2.- Empieza por el principio: ¿cuál es el objetivo de tu página?
Antes de comenzar a diseñar o rediseñar una página web, debemos fijar con precisión el objetivo de la misma. No es lo mismo una web para reforzar la imagen corporativa que será más informativa, que una que busca vender un producto muy concreto, de contenido claramente promocional. Y no es lo mismo pretender que el visitante llame para cerrar la venta, que proporcionarle las herramientas para que compre directamente online, para lo que necesitaremos soluciones de pago online: TPVs bancarias, Paypal u otros.
Nuestra web puede ser meramente informativa, o puede buscar una acción muy concreta (llamada, compra, suscripción, formulario). Una vez tengamos claros los resultados que buscamos, entramos en materia. Lo primero, la estructura.
3.- Poniendo la casa en orden: la estructura web
Es el momento de imaginar la organización y ubicación de los contenidos, que mejor se adecuen a nuestro objetivo. Pensemos en los mensajes que queremos transmitir, los contenidos que queremos mostrar: las fotografías, los detalles de productos y servicios, y después, hagamos un ejercicio sencillo para dibujar cómo presentarlos. ¿Qué es lo más importante, lo primero que queremos mostrarle a un visitante? Eso debería ir en la “home” o página de inicio. ¿Cómo organizamos el menú de navegación, con cuántos niveles? ¿Primero nuestra empresa o primero nuestros productos?
4.- Si queremos que la usen, hagámosla usable
El Diseño (con mayúscula) va más allá de la estética de nuestra web. Antes que prestar atención a los colores, los fondos y las fotos, y al mismo tiempo que la estructura web, debemos prestar atención a la forma en que los visitantes recorrerán nuestra página, y facilitarles la labor que pretendemos que realicen. Si queremos que se suscriban a nuestras noticias, no les ocultemos el cuadro en el que deben insertar su correo electrónico. Si el objetivo es que rellenen un formulario, éste debería estar a un tiro de clic. Si además pretendemos que compren online, la usabilidad se convierte en actividad primordial, y el software que usemos para gestionar nuestra web, debería estar contrastado en el mercado y provenir de un proveedor reconocido.
5.- Hacer una web fea cuesta casi igual que hacerla bonita
El gurú por excelencia de la usabilidad, Jakob Nielsen, desnudaba sus páginas de cualquier componente estética, porque afirmaba rotundamente que empeoraría la usabilidad. Google es un ejemplo de página con una componente estética “cercana” a cero. Pero nosotros no somos Google, y nuestros visitantes apreciarán que el diseño sea atractivo. Además, la imagen puede ayudar a diferenciarnos o a transmitir un mensaje: ¿queremos parecer serios, jóvenes, profesionales, desenfadados, atrevidos?
También existen modas y tendencias que hacen que el diseño web quede obsoleto con el paso del tiempo (ahora se llevan los colores pasteles, las superficies reflectantes, esquinas redondeadas, …). Indudablemente, es mejor dejar la imagen de nuestra empresa en manos de profesionales. ¿O acaso nosotros diseñamos nuestra ropa?
En cualquier caso, un diseño atractivo no significa un diseño abigarrado, sobrecargado o lleno de elementos flash que hacen la experiencia de usuario molesta, generando movimiento innecesario y desconcertando al visitante.
6.- Buen contenido y bien actualizado
En tres pasos: 1) definir el estilo y guías básicas de comunicación con el mundo exterior (de tú o de usted, desenfadado o formal, etc); 2) desarrollar contenidos originales (nada de copiar y pegar que está feo y nos penalizan los buscadores), directos, breves, facilitando la lectura en diagonal (ligero, usando numeraciones y viñetas, estilos, resaltando los mensajes clave); 3) y por último y para siempre, actualizar, actualizar y actualizar.
La actualización constante de contenidos es como limpiar el polvo de nuestro escaparate. Si abandonamos nuestra web, los clientes notarán la dejadez (fechas, datos de contacto, incoherencias en las ofertas comerciales, etc). Tener siempre a punto nuestros mensajes es clave para la experiencia de usuario, ¡y para el posicionamiento en buscadores!
Por eso es muy importante una página web con un gestor de contenidos que nos permita actualizar a nosotros mismos de forma sencilla (como si de un documento en Word se tratase). No dependamos de nadie para actualizar nuestros contenidos. Exijamos un gestor sencillo, y hagámoslo nosotros mismos.
Si además mantenemos una sección de noticias o un blog de forma periódica, con contenido de interés, nuestros lectores están invitados a volver o a suscribirse a dicha sección.
7.- Posicionando nuestra web en buscadores (SEO): estándares y enlaces externos
El primer factor de posicionamiento es interno. Hagamos un diseño limpio que cumpla estándares de programación. Esto depende de la plataforma de publicación web que usemos, o de la programación html de nuestra página a cargo de nuestro proveedor o del departamento técnico. Un diseño basado íntegramente en programación “flash” o en el uso de “frames” (marcos) dificulta el posicionamiento en buscadores. Existen fórmulas para lograr un diseño emocionante y cumplir además los protocolos de estándar que marca Internet para que una web sea efectiva y esté correctamente posicionada.
Las recomendaciones de accesibilidad que debe cumplir una página web vienen marcadas por la WAI (Iniciativa de Accesibilidad Web) y por el W3C (Consorcio Word Wide Web). Este último facilita las pautas de estructura que se deben cumplir en diseño web.
El otro factor importante de posicionamiento es externo. Se trata de los enlaces que otras páginas dirigen a nuestra página. Aunque existen diferentes formas de conseguir esos enlaces entrantes, la mejor forma es generar el mejor contenido posible (los responsables de otras páginas tendrán interés por apuntar hacia la nuestra), disponer de buenos productos y servicios y trabajar las relaciones sociales en la red (blogs, eventos empresariales, redes sociales, etc).
8.- Publicita tu web a los cuatro vientos: periódicos online, directorios, SEM, y más allá
Una vez que tengamos nuestra web, debemos preocuparnos de que todo el mundo de nuestro entorno la conozca. Lo primero es darla de alta en todos los buscadores y directorios online (sectoriales, provinciales, etc). Esto requiere una acción por nuestra parte informando a los buscadores y directorios de nuestra URL (el dominio) y quizá de todas las URLs de nuestra página. Hay buscadores que utilizan la información que contienen las etiquetas denominadas “tags” y “metatags” imprescindibles para la publicación de dicha página web. Por tanto, conviene no olvidar completar la información que deben albergar dichas etiquetas.
Hagamos los deberes en casa, poniendo la web en la firma de los correos electrónicos, en la papelería de la empresa, en las tarjetas de visita, en la puerta de la tienda, en la placa del portal, en el coche de la empresa, haciendo pegatinas, en resumen, convirtiéndola en el eje central de nuestra comunicación.
También podemos contratar campañas de publicidad en periódicos locales (especialmente útil para negocios con fuerte componente local), en directorios locales, o en buscadores (SEM) con pequeños presupuestos, pagando sólo por las visitas recibidas.
Usemos otros servicios de comunicación online (blogs, redes sociales, foros) siempre dejando la URL de nuestra web en la firma.
9.- Medir, medir y medir
Si nuestro proveedor web es bueno, nos facilitará un servicio de estadísticas potente, que nos permita analizar el tráfico a nuestra página web, desde dónde llegan los visitantes, con qué palabras clave en buscadores, qué secciones son las más visitadas, desde cuál rellenan los formularios de contacto, etc.
Más avanzado aún, podemos saber la efectividad de nuestras campañas en buscadores. Como decíamos en el primer punto, Internet es el canal más efectivo de comunicación, precisamente porque nos permite tener información y tomar decisiones al respecto.
10.- Identidad digital: tu imagen en la red
Cada vez más, nuestra identidad en Internet cobra peso como experiencia de marca. Quién eres, quién trabaja en tu empresa, cuáles son tus rasgos característicos, qué imagen proyectas. En Internet se mezcla la publicidad, la comunicación y la imagen de marca.
No deberíamos usar un servicio gratuito o barato para nuestra web, pues perderemos demasiado tiempo en producir un diseño pobre. Por último, no dudemos en tener un dominio propio y representativo, y que los correos de contacto usen ese dominio. Olvidémonos pues, de servicios gratuitos tipo hotmail.
Si nos importa nuestra imagen, nuestra web -piedra angular de la identidad digital de nuestra empresa, debe proyectar una imagen profesional-, que debería estar en manos de profesionales reconocidos, y no de cualquiera que pase por allí, con un ordenador y un poco de tiempo y ganas. Entremos con buen pie, Internet nos devolverá con creces todo el cariño que le demos.
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Domestika es una empresa 100% española especializada en entregar servicios de diseño web y marketing online a pequeñas empresas y profesionales autónomos. Durante más de cinco años, un equipo -que cuenta con más de 120 profesionales en la actualidad-, ha trabajado para innovar en el desarrollo de la tecnología y los procesos que permiten a más de 10.000 clientes, disfrutar de sus servicios a un coste varias veces inferior que el de otras ofertas del mercado.




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