Por Pedro Jesús González
Actuando antes de pensar. La llamada Web 2.0, la web de los medios sociales (término acuñado como oposición a los Mass Media) es aquella en la que el usuario se erige en creador de contenido y por tanto en prescriptor (consciente o no) de productos y servicios. La Web 2.0 se ha convertido desde hace un par de años en la nueva fiebre del oro y va traspasando sectores y tamaños de empresa hasta convertirse, ahora mismo, en un anhelo para muchas empresas pequeñas, de cualquier índole. Al amparo de esta demanda, surgen centenares de empresas y profesionales autónomos de Marketing Online. Existe, sin embargo, un proverbio árabe que dice “Nunca preguntes a un mercader del desierto, cómo conseguir arena”
El SMO no existe…. del todo
Cuando realizamos un sitio web pensando en su SEO, estamos tratando de optimizar su contenido según unos algoritmos matemáticos de un buscador. Dichos algoritmos, aunque se perfeccionan continuamente para valorar el contenido de la misma forma que lo valoraría un ser humano, son algoritmos matemáticos. y por tanto nos podemos ajustar a ellos. El SEO no es una ciencia exacta, pero sí es un conjunto de técnicas perfectamente válidas y medibles.
Por contra, el llamado SMO (Optimización para Medios Sociales) persigue que el contenido sea compartido por usuarios en sus redes sociales. Aquí, el término optimización es conceptualmente un error. Se puede favorecer la difusión de un contenido, mediante las cinco reglas del SMO. Estas reglas hablan de cómo optimizar la difusión pero no cómo optimizar el contenido, (a diferencia del SEO) pues no es posible optimizar algo para su uso por personas. Es tergiversar el concepto. No se puede convecer a la gente de que hable de nuestros contenidos o nuestro sitio. El ejemplo más evidente de esto son los microsites con dominios larguisímos y supuestamente graciosos, de grandes empresas (bebidas, alimentación, ocio) que acompañan una acción publicitaria en medios convencionales y cuya rentabilidad es muy estrecha y dificilmente asumible por una empresa pequeña. Pretenden crear un efecto boca-oreja en las redes sociales, pero a los usuarios no nos gusta que nos digan que hemos de comentar con nuestros amigos o familiares, es una decisión que asumimos (casi) libremente.
Susan Boyle
Susan Boyle es una parada escocesa que saltó a la fama mundial hace semanas por una actuación en un programa de TV británico. Ostenta el record de visitas de un vídeo en Youtube y es probablemente, el contenido digital más rápidamente compartido de todos los tiempos. ¿Por qué? Es digno de mención.
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